Chatbots: ¿son en verdad una revolución en la atención al cliente?

Fernanda Barboza

Si tuviera que definir uno de los temas que está en el Top 10 del mundo de los centros del contacto, seguro que el Chatobot aparece y está dentro de los primeros tres puestos del ranking. ¿Pero es realmente el Chatbot una verdadera revolución en la atención al cliente?

Si tuviera que definir uno de los temas que está en el Top 10 del mundo de los centros del contacto, seguro que el Chatobot aparece y está dentro de los primeros tres puestos del ranking. ¿Pero es realmente el Chatbot una verdadera revolución en la atención al cliente?

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Empecemos por el comienzo para dar respuesta a esta pregunta cuasi filosofal que me planteo, ¿qué es un chatbot?.

 

Un chatbot, en su sentido más amplio y menos estricto, es un software que permite que se entable una conversación entre un bot y un humano, a modo de Preguntas-Respuestas en tiempo real.

La mayoría de los chatbots a lo que asistimos hoy en día, muchos denominados “Asistentes Virtuales”, adhieren estrictamente a esta descripción y, desde mi perspectiva, son una forma más amigable y “humana” de acceder a la información de una knowledge base. Si nunca interactuaron con ninguno, pueden probar a Irene de Renfe. Yo recién le consulté los horarios del AVE para irme de Barcelona hacia Madrid.

Bajo este entendido, los chatbots estarían mejorando la experiencia del usuario en la navegación de la página web, por ejemplo, pero aún le sigue quedando grande el término de revolucionario.


Los chatbots como autoservicio


Desde la época en que los IVRs revolucionaron, porque sí lo hicieron, la atención en los centros de contacto, nos queda claro que el autoservicio (bien implementado) es algo que el usuario agradece y exige y que para las compañías ha implicado una reducción de costos muy altos y una optimización impresionante del tiempo de los agentes.

Podemos ver también entonces al chatbot como una transformación lógica del autoservicio (típicamente dado a través del IVR), que se desplaza a otros canales más allá de la voz y que acompasa la tan nombrada exigencia de la atención omnicanal.

Bajo este entendido, el Chatbot es más bien un IVR Visual, que no sólo responde preguntas a modo informativo, sino que interactúa con el core de la compañía (backend) para realizar transacciones, consultar saldos, solicitar envíos de información por mail, etc., etc, etc.

Con la aplicación de esta tecnología podemos ver sí un beneficio en la reducción de costos asociados a la atención al cliente y por supuesto una mejora sustancial en los servicios y la experiencia brindada al cliente.


Los Chatbots y la Inteligencia Artificial


Ahora sí, creo que, si vamos a hablar de revolución, debemos pararnos desde esta perspectiva.

 

Lo verdaderamente revolucionario es la posibilidad de incorporarle a los chatbots de autoservicio (IVRs Visuales), capacidades cognitivas, con inteligencia artificial que conviertan las instrucciones de un IVR en un lenguaje natural y cercano a una conversación de humanos y que además este chatbot aprenda, como aprendería una persona, a brindar, cada vez más, mejores respuestas.

Chatbot no es igual a Inteligencia Artificial. De hecho, la mayoría de los chatbots que se comercializan no caen dentro del ámbito de la IA.

La clave y lo que realmente va a “revolucionar la atención al cliente” es brindar servicios sencillos captando inputs de forma inteligente a través de un chatbot que contemple la variabilidad de las palabras, que agrupe conceptos, que asimile ideas y que aprenda de los modismos de sus interlocutores, con capacidad de identificar de forma precisa de qué se está hablando y proporcione la respuesta adecuada. 

Sistemas de Autoservicio Omnicanales con verdaderas capacidades cognitivas. Por ahí viene la revolución de la atención asociada a los chatbots.

fbarboza@inconcertcc.com

Escrito por: Fernanda Barboza el 12-may-2017 22:20:57

Dieciséis años vinculada a inConcert y al mundo de los contact centers. De formación técnica hoy trabajo focalizada en la gestión del conocimiento y la generación de estrategias de marketing. Además soy madre poco objetiva de dos niños hermosos y hace ya algunos años aprendí a relegar horas de sueño para correr.

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